La educación es un proceso de descubrimiento para el niño
según las palabras Dewey. Los maestros,
encargados de orientar y dirigir el
aprendizaje de los alumnos, deben ser consientes de la importancia que tiene el
que los estudiantes sean los productores de su propio conocimiento, para de
esta forma intentar dejar atrás las
prácticas expositivas del docente y darle paso a la motivación investigativa
del alumnado.
Por su parte la escuela deberá ser un espacio para la vida del niño, es decir, un lugar en el que este se conciba como un miembro de la sociedad por su constante participación. Ambientes de este tipo permitirán que los individuos participen en procesos de democracia, en otras palabras, en la toma de decisiones dentro de una colectividad, asiendo alusión a su derecho de libertad.
Me agrada este
pensamiento de Dewey; “Si enseñamos a
los estudiantes de hoy como enseñábamos ayer, les estamos robando el mañana”. Una gran reflexión puede producirse
de la frase anterior, en las mentes de aquellos formadores que buscan el
progreso social, al incitarlos a enseñar a pensar para el desarrollo de una ciudadanía
plena.
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